Hay una diferencia psicológica entre recibir un correo y firmar un papel del cartero. El correo se puede archivar, filtrar o negar. El certificado deja un registro federal con fecha, hora y firma.
En la práctica, eso cambia tres cosas: el demandado deja de “no haberse enterado”, tu carta se vuelve prueba y el costo de ignorarte sube.
No es magia: es fricción. Y la fricción es exactamente lo que falta cuando alguien decide no pagarte.