1. Demandar a la entidad equivocada. El nombre comercial no siempre es quien paga.
  2. No tener prueba del pago. Un recibo vale más que una historia.
  3. Reclamar un monto redondo. Si no puedes explicar la cifra, el juez no puede darte la razón.
  4. No notificar bien. Sin notificación válida no hay juicio.
  5. Llegar sin copias. Lleva tres de todo, siempre.