1. Escribe la cronología antes de escribir la demanda
Jueces y abogados piensan en fechas. Antes de cualquier otra cosa, abre un documento y escribe una línea por evento:
- Cuándo empezó la relación (contrato, alquiler, compra).
- Qué se prometió, por escrito o no.
- Cuándo pagaste y cuánto.
- Qué salió mal y cuándo lo reclamaste por primera vez.
- Qué te respondieron (o el silencio).
Ese documento se convierte en el esqueleto de la carta de demanda y, después, en la sección de hechos de tu expediente.
2. Reúne la prueba que ya tienes
No necesitas una carpeta perfecta. Necesitas tres cosas: prueba de la relación (contrato, factura, mensaje), prueba del pago y prueba de que reclamaste. Las capturas de pantalla con fecha visible valen más que un correo reenviado.
3. Manda una carta de demanda antes de presentar
Una carta certificada hace tres cosas a la vez: crea un registro con fecha, le quita al demandado la excusa de “no sabía” y te da una última oportunidad de cobrar sin pagar la cuota de la corte. En nuestro histórico, la mayoría de los casos que se resuelven lo hacen en esta etapa.
4. Confirma a quién le vas a reclamar
Un nombre comercial no siempre es la entidad legal que puede pagar. Busca el nombre de la empresa en el registro de tu estado o pide el nombre legal en la factura. Demandar a la entidad equivocada es la forma más común de perder un caso que era ganable.
5. Decide tu número
Define el monto exacto y de dónde sale: lo que pagaste, lo que dejaste de ganar, el costo de repararlo. La corte de reclamos menores no es un lugar para cifras redondas “a ojo”. Si tu cálculo es difícil de explicar en una frase, probablemente sea difícil de ganar.
Redactamos la carta, la enviamos por correo certificado y te dejamos el expediente para la corte.