La estructura que funciona
Una carta de demanda no es una queja larga. Es un documento corto con cinco bloques en este orden: hechos, fundamento legal, exigencia, consecuencias y forma de pago. Si falta uno, el demandado la lee como una opinión.
Los hechos, en orden y sin adjetivos
“El 30 de junio entregué las llaves y el inventario firmado. El depósito de $1,850 vencía el 30 de julio. No lo recibí.” Eso es un hecho. “El casero es un abusivo” es una opinión y no ayuda.
El fundamento legal, en una frase
No necesitas citar el código completo. Basta con nombrar la teoría: incumplimiento de contrato, retención indebida del depósito, enriquecimiento injusto, leyes de protección al consumidor. Una frase correcta vale más que cinco párrafos copiados.
La exigencia con fecha
Da un plazo concreto —catorce días es el estándar— y di exactamente cómo pagar: un enlace, una cuenta, una dirección. Una carta sin instrucciones de pago es una carta que se ignora.
Las consecuencias, sin amenazar
“Si no recibo el pago en el plazo indicado, presentaré una demanda en la corte de reclamos menores y reclamaré el monto, las costas y los intereses que permita la ley.” Es un hecho procesal, no una amenaza. Las amenazas reales te exponen y no sirven.
Por qué certificado y no correo electrónico
El correo certificado con acuse de recibo convierte tu carta en prueba: alguien firmó que la recibió en una fecha. Un email se puede negar, filtrar o perder. Esa diferencia es la que hace que el demandado se siente a la mesa.
Redactamos la carta, la enviamos por correo certificado y te dejamos el expediente para la corte.